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Equinácea

Sección: Plantas y hierbas

Creado: 23-02-16 (Actualizado: 28-11-21)

Originaria de las praderas centrales de los Estados Unidos, la equinácea es una planta que destaca por la tonalidad rosada de sus flores que nacen en lo alto del tallo. Éste presenta unas hojas alargadas y estrechas recubiertas de vello. Pero, sin duda, la raíz es la parte más utilizada para fines curativos, comercializándose triturada, en polvo y en forma de cápsulas y tintura.

Propiedades

El aceite esencial que contiene esta planta convierte a la equinácea en el estimulante inmunitario más importante de la medicina natural, ya que aumenta las defensas corporales y la presencia de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre, favoreciendo la destrucción de los microorganismos.

Gracias a ello, resulta muy eficaz en la prevención y tratamiento de variadas enfermedades infecciosas como amigdalitis, gripe, sinusitis y afecciones respiratorias crónicas y agudas.

USO EXTERNO

La equinácea también estimula la reproducción de fibroblastos, lo que mejora la capacidad de regeneración de los tejidos y la formación de cicatrices. Por eso se utiliza externamente en el tratamiento de heridas o quemaduras infectadas, acné, etc.

Y por su acción desintoxicante, neutraliza parcialmente el veneno y evita su extensión en caso de picaduras de insectos o de mordeduras de serpientes.

PARA LA PRÓSTATA

Investigaciones recientes señalan que esta planta puede ser beneficiosa en afecciones prostáticas, facilitando la descongestión de la glándula y evitando las infecciones urinarias causadas por el vaciamiento incompleto de la vejiga. Uso

PARA HERIDAS Y QUEMADURAS

Gracias a su capacidad cicatrizante y regeneradora de tejidos, la equinácea se emplea en la curación de heridas y quemaduras. Para aplicarla se cuecen 25 g de raíz seca y troceada de la planta durante cinco minutos en un litro de agua. A continuación se deja reposar el preparado hasta que el agua se enfríe y se cuela. La herida o quemadura se lavará con la mezcla cuatro veces al día.

PREPARAR UNA TISANA

La infusión de equinácea es muy útil para prevenir y tratar gripes y resfriados. Para elaborarla se hierve una cucharadita de raíz troceada de la planta en 200 ml de agua durante cinco minutos. Se deja reposar diez minutos más y se cuela. La infusión se beberá cada día por la mañana y antes de cenar, aunque no conviene abusar: lo mejor es tomarla uno o dos meses seguidos con igual periodo de descanso.

Precauciones y contraindicaciones

Investigaciones llevadas a cabo en Australia han sacado a la luz la existencia de posibles efectos adversos de la equinácea en uso oral, en forma de reacciones alérgicas. Serían efectos no previsibles, que podrían afectar a personas alérgicas, propensas a desarrollar alergias al polen de árboles como los sauces y los álamos, al césped y a plantas de la familia de las compuestas. La alergia se manifestaría consíntomas diversos como irritación de garganta, ataques asmáticos, erupciones en los dedos de los pies y las manos, tos y en caso extremo, anafilaxis. El estudio australiano observó que uno de cada cinco pacientes alérgicos podría desarrollar los síntomas tras tomar preparados con equinácea.

La equinácea además está contraindicada durante el embarazo, la lactancia y en niños menores de dos años, y se desaconseja su uso parenteral en pacientes con alergias y hepatopatías.

Asimismo está desaconsejada a diabéticos y a pacientes con inmunodeficiencias, esclerosis múltiple y tuberculosis. Por otro lado, los preparados de equinácea en forma líquida tomados por vía oral han provocado una leve irritación en labios y lengua en algunas personas, y pueden aumentar la salivación.

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